La paternidad de Dios es la revelación más transformadora. Conocer a Dios no es solo saber que existe, es relacionarnos con Él como Padre.
“Y clamamos: ¡Abba, Padre!” – Romanos 8:15
Saber de Dios no es lo mismo que vivir como hijos. Se puede asistir a la iglesia y aun así no conocer al Padre de manera personal.
El plan original de Dios comienza en el Edén. Desde el principio, Dios deseó hijos, relación y comunión, no solo obediencia. No todos son hijos de Dios: hay un cambio de estatus. La Biblia distingue entre criaturas e hijos. Ser hijo es un privilegio recibido en Cristo.
La adopción espiritual ocurre cuando creemos en Cristo y lo recibimos como Salvador. La adopción nos concede identidad y pertenencia
Ya no somos extraños; somos amados, aceptados y llamados hijos.
Jesús es el único camino al Padre. No hay otro medio de salvación ni otra puerta hacia la vida eterna.
“Yo soy el camino, la verdad y la vida.” – Juan 14:6
“En ningún otro hay salvación.” – Hechos 4:12